Renacer SI cuesta
Cuando estás al borde del precipicio y todo a tu alrededor te dice: brinca. Pero no puedes, estás muerta de miedo. Te armas de valor y por fin brincas, te das cuenta de la libertad de la que te estabas perdiendo. Vas soltando cosas rumbo a tu aterrizaje, unas más pesadas que otras y sorteas con valor el viento y los obstáculos que se te presentan. No es la historia de un salto en base jumping o del paracaídas, es una breve perspectiva de la larga historia de un divorcio.
Xiomara GR
9/9/20265 min read
Después de casi dos años, me atrevo a abrir nuevamente este espacio, el cual inició como un espacio de liberación personal, pero también para cumplir un sueño que siempre había tenido y aún tengo: escribir. En el momento que decidí abrir el blog yo me sentía absolutamente libre de opinar, de expresarme, de hablar sin ser juzgada o reprimida después de mucho tiempo; sin embargo, no sabía lo que venía, solo sabía que yo quería ser valiente.
Este post difícilmente me alcanzará para contarte todo lo que he vivido durante estos dos años. Pero quiero empezar de nuevo a sincerarme con mis lectores para que sepan que definitivamente hay muchísimas satisfacciones que vienen después de tomar una decisión tan fuerte como divorciarse, pero también deben saber que hay retos que ni siquiera te imaginabas, los cuales a veces sientes que te rebasan.
Para mi, todo comenzó muchos años atrás, para ser exacta alrededor del 2010, cuando me aferré a una relación que a todas luces no iba a funcionar; sin embargo, a mis 23 años yo estaba segura de que mi amor era suficiente para soportar todo, si así tal cual como lo dice la Biblia en 1 Corintios 13:4-7: "el amor verdadero todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". Y así viví 15 años de mi vida, creando realidades alternas, pensando en posibles soluciones, re inventándome en mil y un formas, que me perdí.
Evidentemente toda la gente alrededor que te ama, así como tus terapeutas, te repiten una y otra vez que salgas de ahí. Es muy difícil explicar, y motivo de otro post, lo que genera este tipo de relaciones en una persona: sabes exactamente lo que tienes que hacer pero no puedes, estás congelada y atrapada. Pero creo que así como Dios me regaló esa visión del amor hace mucho tiempo, también me regaló las respuestas para poder ser feliz.
En general, yo soy una persona muy entregada, pero más en el amor; alguna vez escuché que uno aprende a querer como te quería tu mamá, y en mi caso siento que no podría ser más exacto, para mi ella era mi Sol, mi todo, la primera gran relación que tuve en esta vida. Y evidentemente así me casé, así amé; y otra cosa que tampoco puedo explicarte es que yo soy una persona que una vez que cierra una puerta, la cierra. Probablemente esta puerta me costó mucho tiempo cerrarla pero les prometo que un buen día simplemente Dios me dijo: no regreses más, es momento de irte; y así fue.
Cuando tomé esa decisión, me sentía la mujer más valiente y más fuerte, llena de incertidumbre pero dispuesta a recorrer el camino. Mi vida empezó a sonar más tranquila y encontré a una persona que no me soltó, que me enseñó cómo se conquista a una mujer, que me aceptó tal como soy y que estaba presente en todo momento, en quien no tengo que dudar. Yo sentía que todo se iba a resolver e iba a fluir con facilidad, gozo y gracia; yo simplemente bajé el switch sin avisar.
Estoy segura de que di mi 10000000% en esos 15 años y no tengo remordimientos de consciencia, obvio pude haber hecho tantas cosas diferentes pero así fue. Por lo tanto, yo estaba muy tranquila de iniciar una nueva etapa de mi vida, de renacer, de vivir de nuevo. Tenía tantas ganas de gritarle al mundo lo que estaba experimentando, porque siempre he sido esa persona que todo comunica y todo platica, ni modo, así soy. Pero nuevamente me tuve que callar.
¿Qué callé? No puedo contarles todo en este post, fueron muchas cosas, derivadas de que tuve que ser muy radical para poder divorciarme, de otra manera no iba a suceder y no quería retroceder, tenía mucho por delante, una nueva vida que por primera vez en mucho tiempo me emocionaba construir y vivir plenamente.
Todo muy bonito pero no sabía que venía una oleada de resentimientos, de chismes, de rumores sobre mi vida, de miradas feas a la salida del colegio. Nadie te advierte que volver a vivir tiene un precio muy alto, pero bueno deberíamos saber que renacer es un verdadero privilegio. Divorciarse es un camino muy solitario, ya no encajas en los planes de las parejas que juraban ser tus más fieles amistades, la gente juzga tu nueva relación y se inventa mil cuentos alrededor; las amigas que trataban de hacerte entrar en razón para que salieras de ahí te dan la espalda, en una ciudad tan pequeña como la nuestra, te conviertes en el chisme que antes tu contabas.
Adicional a este aspecto social, en mi caso se fueron dando muchas pérdidas: cerré mi ciclo laboral más largo como docente, y no volvería; mi amada Nina, mi Chihuahua, mi fiel compañera falleció poco después; mi mamá, mi primer gran amor, se ha ido perdiendo poco a poco debido a su enfermedad, mi gran pilar ya no estaba ahí; mi empresa se transformó dos veces en poco menos de dos años; me fracturé el húmero (brazo) y me disloqué un hombro obligándome a estar en reposo; perdí amistades por deslealtades y por otros motivos que aún ni siquiera sé; me re inventé financieramente; pasé un proceso judicial lastimoso y estresante (pero no había otro modo, se los prometo, tenía que ser de tajo). Y todo esto hizo que subiera mi cortisol, generará resistencia a la insulina y vi mi cuerpo transformarse como nunca, ya no me reconocía.
Todo fue un dominó en el que observé como se caía una pieza tras otra. Muchos duelos que procesar. De verdad, ha sido un camino muy difícil de recorrer. Si estás por divorciarte, te digo que el simplemente "sentir" una duda, es una razón suficiente para explorar el camino. Acércate a especialistas, a la fé, a la naturaleza, a lo que tengas que recurrir, para que si tomas la decisión, estés segura o seguro de que es lo correcto, de que intentaste todo. No tengas miedo de pedir la ayuda que sea necesaria, lo mismo va para los que ya están del otro lado, jamás olviden que lo más importante es sentir paz en su alma y cuidar de su salud física y mental y NADA es exagerado o raro.
Renacer si me costó, y aunque el drama del divorcio nunca se acabe cuando hay hijos de por medio, valió la pena. Ahora me siento como una persona en constante evolución, para ser sincera no me preocupa en absoluto mi futuro y no me entristece mi pasado, por fin aprendí a vivir el presente. Amo mi nueva realidad, mucho más chiquita, me doy cuenta que no necesitaba tantos amigos, tantos planes, solo me sentía sola. Hoy tengo una familia "disfuncional" pero muy bonita.
Gracias Dios por liberarme de tener que verme de cierta forma, de tener que hacer todo con extremo cuidado para no derribar el Jenga que pendía ya de una pieza solamente. Quiero aprovechar esta libertad que hoy siento para vivir mi día a día al máximo. Me aferro de las personas a las que amo para construir la vida que quiero ahora. ¿Lo volvería a hacer? ¡Claro que sí! Me siento más que orgullosa de darme la oportunidad de ser libre y feliz, de ser valiente, y de haber sido fuerte y tajante para lograr mi felicidad, la cual ahora entiendo que no es una meta, es un estado.
Les iré platicando más fragmentos con diversas tonalidades. Gracias por leerme, nos vemos pronto.
P.D. Puse esa foto porque jamás había podido ser rubia, siempre pelo castaño largo lacio o en ondas, una mezcla de elección propia y presión externa. El salto al vacío fue tan radical que transformé mi cabellera para ser rubia por primera vez, me empecé a vestir como yo quería y a dejarme enamorar y conquistar. ¡Deja que la vida te sorprenda!